Los calçots

Calçot es la palabra del catalán que da nombre a una variedad de cebolla típica de Cataluña que se consume en el invierno con la llegada del frío. Es uno de los platos típicos de su recetario.

Los calçots son el alimento principal en las típicas “calçotades” catalanas, se acompañan de salsa romesco para empezar y dar paso después a las carnes a la brasa, todo regado con cava.

La manera de cocinarlos es directamente sobre las llamas del fuego hasta que se queman por fuera. Una vez que tenemos las capas exteriores de color negro, retiramos los calçots, los envolvemos en hojas de periódico y los dejamos reposar entre veinte y treinta minutos más o menos,  para que conserven el calor y termine de cocinarse el interior.

Para comerlos hay que pelarlos, retirando las capas exteriores quemadas y  untarlos en la salsa. Se pelan directamente con las manos, es muy fácil y mucho más rápido de lo que podáis pensar, pero es inevitable terminar con las manos completamente negras.

Os recomiendo que si nunca lo habéis probado lo hagáis. Lo mejor sería poder hacer una escapa a la zona de Valls, en Tarragona, donde hay especial tradición; aunque realmente los encontrareis durante el invierno en cualquier región de Cataluña.

En Madrid también hay restaurantes que los hacen y sirven ahora, es otra opción más fácil para quienes aquí vivimos.

Yo este año ya los he comido.